¿El estrés del trabajo me ha convertido en una persona mal humorada?¿Qué puedo hacer?
Al finalizar el día, lo único que deseamos es llegar a nuestra casa. Sea que trabajemos o no, es el momento en donde la pareja se une, conversa sobre lo que hicieron, cómo les fue, etc. Pero esta instancia ideal, no siempre se da. En diversas ocasiones alguno llega con cara de aburrido con un genio de los mil demonios. Los hombres son más simples o menos perceptivos en este aspecto tal vez, pero las mujeres “tratamos de ayudar” y hacemos la terrible pregunta ¿Qué te pasa? Y sólo se escucha un gruñido y una cara evidente de “No preguntes”, “Estoy chato”. Lo primero que uno piensa es ¿Y ahora qué hice?, ¿Se me habrá olvidado algo?, ¿No le dije lo que necesita? o ¿Hablé de más? Al pasar unos minutos luego de maltratarnos mentalmente con la culpa de ¿Qué hice? hay un cambio drástico en la forma de pensar, la preocupación se transforma en enojo. ¿Para qué me preocupo, si no le interesa?, ¿Mira cómo me ha contestado?, “Nunca más me preocupo”, “Qué se cree de contestarme así”, “Ahora yo me enojé”, “No pienso hablarle”, entre otras cosas que la mayoría, seguro, están recordando en este momento.
Les voy a pedir que dejen de pensar todo esto ¡Stop! Esto es más simple de lo que creen. Ahora se los explico:
En la mayoría de los casos cada uno de nosotros interpretamos lo que quiso decir la otra persona y distorsionamos el contenido personalizando lo que ha sucedido, es decir, lo tomamos como algo personal, pero la mayoría de las veces no es así.
Por lo tanto, cómo manejar el estrés laboral cuando influye en algún miembro de la pareja y a su vez esta interfiriendo en la relación.
– En primer lugar no asignar ese enfado o mal humor a uno. Más bien indagar a qué se debe la situación o esperar que el otro lo aclare.
– Tomarlo con calma. Darle su espacio, tiempo para que se relaje en el hogar. No presionar a que hable o comenzar la batalla de las mil preguntas. Si le damos un tiempo verás que cambiará su estado de ánimo.
– Si uno llega muy estresado al hogar, tomarse unos minutos, quizás si existe la posibilidad salir a caminar o correr, simplemente meditar. Pero hacerlo. Si te preguntan ¿Cómo estás? responder sin mentiras, pero mencionar que no muy bien, pero que en un rato podrás conversar del tema. Al transcurrir el tiempo puedes comentarle a tu pareja, si lo sientes necesario.
– Al sentirte más relajado(a), trata de hablar con tu pareja. Esto te permitirá ver que te comprende y empatiza contigo. Y le darás la oportunidad de no personalizar un problema que no tiene relación con el otro, sino con el entorno laboral.