Amor y Pareja

¿Cómo amar sanamente?

Para poder amar sanamente al otro, debemos tener en consideración nuestras propias dificultades para poder relacionarnos con el otro. Al resolver nuestras tareas personales, primero nos amaremos nosotros y después con quién queramos estar. Para esto el primer signo de amor sano es poder amar a una persona diferenciándose del otro. Tenemos que comprender que cada uno es un ser individual, autónomo y que esta conmigo y no es algo mío.

Qué debemos considerar para amar sanamente a nosotros y al otro:

-Definir quiénes somos. Tenemos que tener claro quiénes somos nosotros, cuáles son nuestras convicciones, qué nos gusta. Y al tener claro ¿quién soy? podemos incluir al otro con su propio ser.

– Ser autónomo. Diferenciarnos y saber quiénes somos, nos permite poder hacernos cargo de nuestras decisiones, colocar nuestros límites y aceptar nuestras consecuencias. Esto nos genera amor propio, seguridad ante la relación con el otro.

-Conocer nuestras vulnerabilidades. Al conocer nuestras debilidades vamos a poder trabajar sobre ellas; y al relacionarnos con el otro sabremos qué cosas pueden influir con estas vulnerabilidades.

– Reconocer y sanar nuestras historias anteriores. Si en algún momento de tu vida, por ejemplo, fuiste rechazada (o) o te sentiste poco acogida (o) y esto generó en ti una sensación de angustia, debes lograr reconocer esos aspectos de la vivencia y diferenciarlos. En otras palabras, entender de dónde vienen, asumir esos hechos y sanarlos. De esta manera se evita depositar tu experiencia previa en el otro que está actualmente contigo. Este es un punto muy relevante debido que a nuestra experiencia previa produce que no nos relacionemos de forma sana con el otro y reflejemos todos nuestros temores en esta nueva relación o que no nos entreguemos por completo por el temor a ser dañados nuevamente.

 

Nunca olvidar que para amar sanamente al otro, hay que amarse  a uno mismo primero, sólo así podrán cultivar una relación de pareja saludable.

Dos personas que se reconocen, se aceptan y se acompañan en sus vulnerabilidades están juntas con sus diferencias como seres únicos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *