Educación Sexual

El placer de conversar con los hijos

Los invito a leer el artículo de nuestra colaboradora la Orientadora Marcela Ruiz.

Si todos disfrutamos con el placer de un rico plato de comida, entonces ¿por qué nos privamos del placer sexual? Y no hablo solamente del placer del acto sexual, que sin duda es un placer en sí mismo, sino también del placer de ser hombre y ser mujer, de vivir en plenitud nuestra esencia y transmitir esto a nuestros hijos e hijas.

Es de suma importancia transmitir esto a los jóvenes para que también ellos (as) sean libres al expresarse. Generalmente los padres tienden a comunicar que sexualidad es tener sexo con el otro. Entonces como los adultos confunden los conceptos, ellos viven erróneamente la sexualidad.

Aclarar estos dos conceptos es vital. La sexualidad integra a la persona, no la divide, por el contrario, la ayuda a conocerse mejor, convivir con los demás desde el amor para recibir amor. Y sexo es lo que nos identifica con nuestro género hombre o mujer. He aquí la clave que como adulto debemos entender para transmitirlo correctamente a los hijos.

Cuántas veces hemos escuchado a algún adulto padre decirle a su hija(o) cuando este pide permiso para salir a una fiesta, “cuídate, tú ya sabes, pórtate bien” y ¿alguna vez le han explicado con detención qué es “portarse bien”? ¿Qué es “cuidarse”? Si no se ha hablado con él o la joven del tema explícitamente. No es necesario haber estudiado el tema o haberse perfeccionado, es tan simple como hablarle desde la propia experiencia. Como contarles cuáles fueron sus sentimientos y emociones al conocer a ese ser del cual se enamoró. Cómo de una amistad, fue creciendo el amor. Hablar desde nuestro propio ser acerca al joven al adulto.

Los padres debemos recordar que en la adolescencia el hijo(a) busca como referente a sus pares, pero no debemos dejarlos solos en su búsqueda de identidad y de sexualidad. Los jóvenes se creen sabedores de todo, ya sea por las conversaciones entre amigos, o por la información errónea que puede aparecer en internet y no es así; por tanto, el rol de padres es protegerlos e informarlos para que tengan una vida plena. Lejana del libertinaje y cercana a la libertad. Dos conceptos parecidos pero muy diferentes. El libertinaje los acerca a las drogas y el alcohol, “dejarlos que sean”, una vida sin límites. En cambio la libertad los acerca a su ser, conocerse y respetarse es esencial.

Si al joven se le da espacio dentro de su familia a expresarse se sentirá valorado, confiado, su vida será más placentera y tendrá sentido. Todo está en saber comunicarnos, conocernos y respetarnos.

 

Marcela Ruiz Rodríguez

Orientadora Educacional y Consejera Vocacional

Magíster en Psicología Educacional

Monitora Teen Star

Profesora de Francés

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