Cuando se está estresado se tienen problemas de ansiedad o insomnio. En situaciones de estrés es común sentirse más triste, irritable, cansados, agobiados, etc. Si no nos sentimos bien físicamente, tampoco lo haremos en el área emocional, por lo tanto, perder la iniciativa y el deseo es parte del estrés. También se pierde el interés en las actividades que normalmente nos hacen sentir bien como el deporte, hobbies, etc.
¿Por qué sucede esto?
El estrés nos produce que no podamos alejar nuestros pensamientos de aquellas preocupaciones que pueden ser de índole laboral, económica, familiar, etc. Y ante esto se genera gran ansiedad que no nos permite desconectarnos de nuestras preocupaciones, lo que resiente el apetito sexual.
Esta falta de deseo sexual por el estrés va apareciendo de forma gradual, y si permitimos que el detonante de ese estrés permanezca y no se maneje de forma adecuada las repercusiones irán empeorando en el tiempo.
La inhibición del deseo sexual puede ser algo puntual y esporádico, pero es un problema cuando genera gran malestar emocional (frustración, discusiones, desánimo, etc) a la persona que lo sufre y a su pareja.
“No podemos dejarlo pasar debemos buscar ayuda profesional para que no se agudice el problema. Ya que el tiempo no ayuda a resolver cómo controlar los estresores y a normalizar el apetito sexual”.
¿Qué hacer para canalizar mejor el estrés y para que la disminución del apetito sexual no afecte a ambos miembros de la pareja?
– Aprender a desconectarse y gestionar las preocupaciones.
– Practicar algunas técnicas de relajación y realizar ejercicios físicos.
– Priorizar y tener un tiempo a solas con la pareja.
– Identificar y proponer un momento en que te encuentres más descansado para intimar con tu pareja, tendrás una mejor disposición.
– Sacar la presión del sexo, es decir pasar tiempo a solas con tu pareja y explorar todas las zonas erógenas y no sólo centrarse en los genitales. Si se da la relación sexual genial, pero que no sea la meta.
– Estimular las fantasías sexuales, las lecturas eróticas, videos, etc.
– Sal de la rutina y crea situaciones distintas con tu pareja y déjate llevar.
¡Que el estrés no te gane! Si ves que no lo puedes controlar y va más allá de tus herramientas, debes plantearte buscar ayuda.